martes, 14 de abril de 2009

Hacer el bien y evitar el mal


La vida nos sorprende cada día. La gente me sorprende.
Hace unas semanas, en un viaje de los puentes que este año nos está regalando, se me ocurrió hacer la buena obra de la semana. Es como yo llamo a mi inversión en suerte de “de vez en cuando”, cuando me da por jugar a la ONCE.
Hace años que me di cuenta que la suerte no está de mi lado en el juego- sí en muchos otros aspectos- y únicamente aporto a la buena labor de la ONCE algún euro suelto.
Pues eso, que estábamos por ahí y compré “ciegos” para el grupete. Lo que me gustó muchísimo es la reacción de esas personas. Nadie dijo “si nos toca, nos damos la vida padre”, empezaron a bullir las ideas sobre dedicarlo a plan de dependencia, a residencias de ancianos, a los niños sin recursos, casa de la mujer... incluso, si era mucho el premio (que podía serlo) dejar nuestros quehaceres actuales y trabajar en Hacer el bien y evitar el mal. No es mal propósito.

11 comentarios:

TitoCarlos dijo...

Cuando llega la Navidad, compro todas las papeletas que me ofrecen de viajes de fin curso, ong's o centros reconocidos de ayuda al minusválido, etc. Después las rompo. Si toca (que no sería mucho) será para ellos. No calma mi conciencia, ya que soy socio de pago en tres organizaciones, y no sé, exactamente, que haría si me tocara mucho dinero. Probablemente, subir esas cuotas.
Un abrazo,

Stanley Kowalski dijo...

Es un maravilloso y loable propósito.


Gracias por visitarme.

BESOTES

anselmo dijo...

Si no eres egoista, dicen que no toca XD

Gianella dijo...

Hola Yoyoyo, cada día me caigo de la cama, y me doy más cuenta de la utopía de mi conciencia.

Pero como dice nuestro amigo Galeano: "para eso sirve la utopía, para caminar".

Un abrazo y gracias por tu visita.

Menda dijo...

Uf, pues yo pensaría inmediatamente en viajar, y viajar y viajar.
Dios!!!!!!!!!!!Soy una egoistaaaaa!!!!

Mannelig dijo...

Mmmmm, a lo mejor resulto poco optimista en esto, pero no sabes de qué manera cambia la gente cuando se ve con la faltriquera llena de billetes. Que si jugábamos a la lotería juntos, pero como el décimo lo compré yo, me llevo el premio de la serie, que de eso nada, que si échame un galgo...

Gemma dijo...

Es una bonita historia,Yoyoyo...también se puede hacer el bien y evitar sin esperar a que te toque la ONCE. El Mal con mayúsculas se evita haciendo muchas, pequeñas e insignificantes cosas-o no tanto- cada día. Un besote.

Alfonso dijo...

Ya ves, se necesita dinero para algo que no tiene precio. Sin embargo, el dinero cambia a las personas, es un dios muy malo. Un saludo.

migrante dijo...

Hacer el bien siempre se puede, evitar, el mal de otros, (por desgracia) es más difícil, pero si todos pusieramos nuestro granito de arena disminuiria bastante, creo.
En eso de la casa de la mujer considerame anotada, con premio de la ONCE o sin él.
Bso.

A-B-C dijo...

Os deseo toda la suerte del mundo con ese sorteo para que se realicen vuestro bello sueño.

Si el dinero no existiese no harían falta tantas buenas acciones y habría más justicia en el mundo. Por desgracia, como existe, las acciones de todas las ONGs dependen del dinero porque hay buenos profesionales dedicados gran parte de su vida a ello y de algo tienen que vivir. En mi modesta opinión.

JoPo dijo...

...pero en la realidad.....