jueves, 14 de octubre de 2010

69

Tras 69 días bajo tierra, a 622 metros de profundidad, los 33 mineros chilenos han podido ser rescatados.
Es una alegría tener la ingeniería de la que disfrutamos en estos días que ha permitido esta dificilísima operación.
No es tan grande la felicidad con las leyes y las inspecciones que hay en algunos países. ¿Cómo han podido durante tantos años trabajar estos hombres y sus compañeros en esas condiciones de seguridad?
Espero que la sensatez acompañe la vida de estos hombres. Es difícil escapar del dinero fácil, la fama, la publicidad, etc que les va a llegar.
Ahora mismo mil millones de pares de ojos en todo el mundo están pendiente de ellos.
De ellos depende el preservar el resto de su vida y vivir su vida, pisar las calles de su pueblo de nuevo.

Yo pisaré las calles nuevamente by Pablo Milanés

5 comentarios:

Sese dijo...

Dicen que ha tenido más audiencia el recate que un partido de Chile en el Mundial. Eso no sé si es bueno o malo, pero es lo que tu dices, será difícil que no entren en un circo mediático, aunque la culpa no será de los mineros. Poderoso caballero es don dinero

Saludos

A-B-C dijo...

Hermosa canción y voz la de P. Milanés.
Es cómodo adherirse al dinero fácil como bien dices.
Besos,

migrante dijo...

Esta versión con ese violín no la había escuchado antes, gracias y mil gracias.
"...Yo unido al que hizo mucho y poco
al que quiere la patria liberada...", que letra!.
Hubo uno de los rescatados que dijo que no quería que ahora se lo reconociera como otra cosa que como lo que es, un trabajador... esperemos que lo dejen ser él y no lo mediaticen, aunque está dificil...
Besos.

Alfonso dijo...

Pensé en ese canción cuando salieron. Qué fuerza. A la tele que le den. Ellos están vivos, y lo que tiene que hacer el presidente es darles caña a los empresarios y que no vuelva a suceder más.

RAMPY dijo...

Ciertamente es una alegría inmensa el que hayan podido rescatarlos con vida. En otras minas, como por ejemplo en Ecuador y Colombia, no han tenido tanta suerte.
Lo positivo de esta situación es que algunas personas se conciencien de las condiciones de la mina, y quizá puedan solventarla. Ojalá sea así y recordemos la frase de: No hay mal que por bien no venga.
Un beso enorme.