lunes, 3 de agosto de 2009

Con el morro por bandera

Verano del ochenta y... ni me acuerdo. En un pueblo de la Mancha del que sí me acuerdo pero que no nombraré (por aquello de la intimidad) eran las fiestas patronales.
Ella nació allí, a los 18 años se fue a la capital a estudiar. Tenía fama de buena chica, sus notas de ese primer año fuera de casa fueron buenas y el verano por delante prometía.
Las fiestas las disfrutó a tope. Incluso ligó con el batería del grupo de la verbena.
Ninguno de los dos buscaba nada más que un buen rato, sin ataduras, sin protecciones, dejarse llevar.
Semanas después, ella notó algo distinto en su cuerpo. Retrasos, angustias...pruebas, confirmación y a informar a la familia y a los amigos. Todos, ella la primera, asumieron con naturalidad la situación y 9 meses después nació su hija. La niña que la ha mantenido ocupada todos estos años y que ahora, ya mayor e independiente, sigue siendo parte de su alegría.
Hubo cambios en su vida, pero ésta siguió. Siguió sus estudios aunque algo retrasados. Tuvo la suerte de que su familia la ayudó siempre. Sus padres y hermanos cuidaron a esa nieta cuando era necesario pero sobre todo les dieron a las dos muchísimo cariño. El cambio de los 80 también se ve en esa reacción. Desde fuera solo recuerdo a su abuela, hermana de mi abuelo, diciendo que su nieta había bebido esa noche y seguro que le habían puesto algo ya que ella no solía salir mucho. Era una especie de justificación sin más.
Los 80, esos años de movida que a los que nos pillaron jóvenes, adolescentes nos encantaron por su locura. Los grandes del momento reflejan como eran este tipo de historias.

Los piratas del amor by Mecano

Quizás él volvió al siguiente verano, quizás no encontró su cara entre la gente. Lo que es seguro que en su casa no hay una sucursal del banco hispano americano.

y nos dieron las diez by Joaquín Sabina
Lo que también está claro es que ella no es Penélope. No lo esperó ni a él ni a ninguno y su vida sigue. Cambiada absolutamente por aquella noche de pasión, por las consecuencias asumidas a su manera y feliz. Muy feliz.

Penélope by Joan Manuel Serrat

16 comentarios:

Menda dijo...

Qué gran entrada! me ha encantado como has hilado la historia real, con las historias ( reales tal vez) de estos grandes de la música.

Alfonso dijo...

La felicidad está en hacer lo que uno considere oportuno, y si tiene el apoyo de los demás en momento difíciles, mejor que mejor.
Los 80 fueron únicos :) yo con mis catorce añitos, no me enteré mucho pero fue mi despertar con la música.

Mannelig dijo...

Me contaba mi madre historias de su pueblo, sobre familias que echaron a las hijas de casa cuando ocurrió algo similar. Incluso mi abuela, que en paz descanse, parece que dijo que, si se daba el caso, más les valía irse al acantilado. Tiempos horribles, desde luego...

migrante dijo...

Bien, bien, parece que volvimos al rumbo y se nos fue el enfado! ;)
Qué años los ochenta!, buena música, adolescencia rebelde, el comienzo de muchas cosas y el final de otras tantas.
Me alegro que a esta chica le hayan brindado todo el apoyo, para mi entender es lo mínimo que se puede hacer, olvidarse de puritanismos irreales y respetar la decisión de ella.
Bso.
Ah, buena música, me gustó el hilvane ;)

Ana dijo...

En algunas cosos importantes esta sociedad ha dado grandes pasos hacia la comprensión.
Cuando yo era pequeñito estas cosas no sucedían de este modo, sino, más bien de uno muy diferente.
PAZ

Luís dijo...

El comentario anterior en realidad es mio pero estaba en la cuenta google de mi mujer. Un error
Perdón

Isabel Sala dijo...

Pues sí, cómo han cambiado las cosas, menos mal...
Me gustan todas las canciones, pero en especial la de Sabina.
Me alegro de que se te haya pasado el mosqueo (cuanto más te mosqueas, más pronto necesitas parches...jeje!)

Maripaz Brugos dijo...

Muy bueno el pots, muy trabajado...

Los ochenta, fueron para mí años perdidos...estaba en una burbuja metida. Pero esa és otra história...

Menos mál que los tiempos han cambiado y ahora se tolera un poco mejór que las personas cometan equivocaciones.

Un saludo

dezaragoza dijo...

Yo soy un tipo cerebral y tú consigues disparar a mi corazón. Emociones que no había protegido. Te maldigo y te bendigo. Gracias.

A-B-C dijo...

Los tiempos cambian, menos mal.
Besos

alma máter dijo...

Preciosa entrada!!!!

Me ha encantado tu blog, con tu permiso, te enlazo para leerte.

Un beso.

yoyoyo dijo...

Buenas canciones verdad, Menda? Besos


Fue interesante musicalmente, Alfonso. Toda la razón.


Pues sí, Luis afortunadamente las cosas cambian. Besos para ti y para tu mujer.

yoyoyo dijo...

Toodo un carácter tu abuela Mannelig. Todo un carácter.


Adolescencia rebelde, Migrante? La mía no te creas, más bien sosa.


De mosqueos ando sobrada últimamente Isa. Pero chica, habrá que vivir con ello jaja

yoyoyo dijo...

Efectivamente somos mucho más tolerantes Maripaz. Están los de siempre que anteponen las reglas a los afectos pero... quizás algún día cambien. No lo descartemos. Un abrazo fuerte.

yoyoyo dijo...

Dezaragoza, uhmmm. Yo también pensaba que soy muy cerebral y voy viendo que no lo soy tanto, que me emociono fácilmente. Quizás estemos alcanzando ese punto medio en el que ponemos la cabeza pero con sentimientos. Un abrazo fuerte fuerte.

yoyoyo dijo...

Cambian y seguirán cambiando A-B-C. Al menos nosotros lo intentamos ¿no? Besitos


Bienvenida Alma mater. nos iremos viendo,¡espero!